La Estrategia Española de Economía Circular (EEEC) España Circular 2030, sienta las bases para impulsar un nuevo modelo de producción y consumo en el que garantice el mayor aprovechamiento de los productos y se reduzca al mínimo la generación de residuos. En línea con lo propugnado desde la Unión Europea (Plan de Acción, Pacto Verde), la Agenda 2030 y los ODS, la Estrategia busca contribuir a los esfuerzos de España por lograr una economía sostenible, descarbonizada, eficiente en el uso de los recursos y competitiva.
La EEEC identifica seis sectores prioritarios de actividad en los que incorporar el reto de conseguir una economía circular: el de la construcción, el agroalimentario, el pesquero y forestal, el industrial, el de bienes de consumo, el de turismo y el de textil y confección. Además, menciona como políticas clave para avanzar en este ámbito: la económica, la de fiscalidad, la de empleo, la de I+D+i, la de consumo, la de política industrial, la del agua; la agraria, con el desarrollo de las áreas rurales, pero también un sector tan importante en España como el turismo. Y establece ocho líneas principales de actuación sobre las que focalizar las políticas e instrumentos de la Estrategia de Economía circular y sus correspondientes planes de actuación: producción; consumo; gestión de residuos; materias primas secundarias; reutilización del agua; sensibilización y participación; investigación, innovación y competitividad, y empleo y formación.
La actuación en el ámbito del consumo implica proporcionar a las personas consumidoras y usuarias con la información necesaria, veraz y transparente a la hora de la toma de decisiones de compra que impliquen efectos positivos para la economía circular y el desarrollo sostenible. Se mencionan, en este sentido, diferentes herramientas de información, como los sistemas de certificación voluntarios, las ecoetiquetas, las declaraciones ambientales de producto, o el Análisis de Ciclo de Vida (ACV).
Hay que señalar que la huella ecológica de la población española (que engloba el conjunto de impactos que se generan sobre el medio ambiente medido en superficie necesaria para producir los recursos consumidos y absorber los residuos generados por habitante) excede claramente la biocapacidad (superficie productiva disponible) de nuestro país, lo que implica un déficit ecológico (España consume más recursos de los que dispone) y por tanto un desarrollo no sostenible. España necesitaría 2,6 veces más superficie de la que dispone para mantener el nivel de vida y población actuales, teniendo en cuenta que no somos un país con una elevada riqueza en recursos naturales aprovechables, si se compara no sólo con la de Canadá o Australia, sino también con la de algunos países de nuestro entorno como Francia, Alemania, Suecia y Reino Unido.
La Estrategia Española de Bioeconomía constituye una pieza clave de la EEEC, ampliando el ámbito de actuación al ecodiseño y el aprovechamiento de materiales: algunos que hasta hace poco tiempo se gestionaban como residuos, han pasado a ser la materia prima de nuevos productos que se introducen en el mercado en los ámbitos de
la cosmética, la agroalimentación o los bioproductos, aprovechando tecnologías novedosas de extracción o transformación para su valorización económica.
Los conceptos de eficiencia energética y sostenibilidad medioambiental no se circunscriben, como ya hemos señalado, a los bienes de consumo, sino que se extienden también a la prestación de servicios.
