Es el instrumento voluntario que desde 1982 garantiza el alto rendimiento de aquellos que la emplean, reflejando altos estándares ambientales en su fabricación. Su proceso se centra tanto en la reducción de la contaminación y el consumo excesivo de recursos, como en la minimización del consumo de energía durante todo el ciclo de vida útil del producto. También se ha fomentado el Registro EMAS, diseñado por la Comisión Europea para la inscripción y el reconocimiento público de aquellas empresas que tienen implantado un sistema de gestión ambiental que les permite evaluar, gestionar y mejorar sus impactos ambientales, asegurando así un comportamiento excelente en este ámbito.

En el ámbito global de la producción lo que se busca la EEEC es promover el diseño/rediseño de procesos y productos para optimizar el uso de recursos naturales no renovables en la producción; fomentar la incorporación de materias primas secundarias y materiales reciclados; minimizar la incorporación de sustancias nocivas; obtener productos que sean más fácilmente reciclables y reparables, y aplicar de manera efectiva el principio de jerarquía de los residuos, favoreciendo de manera sustancial la prevención (reducción), la preparación para la reutilización y el reciclaje de los mismos.

En el ámbito del consumo, lo que se busca es reducir la huella ecológica mediante una modificación de las pautas hacia un consumo más responsable que evite el desperdicio y las materias primas no renovables, fomentando la implicación de los agentes económicos y sociales en general, y de las personas consumidoras y usuarias en particular, para concienciar de los retos medioambientales, económicos y tecnológicos y generalizar la aplicación del principio mencionado de jerarquía de los residuos.

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